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UNIVERSIDAD NACIONAL DE LUJÁN
CONCURSO ENSAYOS 35 ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN
-20 de diciembre de 1972 al 20 de diciembre de 2007-
Ensayo ganador: La Universidad Nacional de Luján: entre utopias, mitos y realidades
Realizado por Leonardo Malacalza, profesor titular de la UNLu desde el
15 de agosto de 1973
Los Centros Regionales
Los Centros Regionales que fueron creados durante el rectorado de Mignone no respondían al proyecto de la creación de la Universidad. El Secretario Académico Alberto Jech no estaba de acuerdo con dispersar la universidad hasta lugares distantes, donde también se tendría que mantener un alto nivel académico cuando recién se estaban dando los primeros pasos en Luján. Jech renunció a su cargo. La creación de los Centros Regionales fue una decisión política para que la universidad obtuviera apoyo de parte de los intendentes y diputados de la región.
En tiempos políticamente inestables la UNLu era aún muy frágil y buscando fortalecerla Mignone a comienzos de 1974 creó Centros Regionales en General Sarmiento (San Miguel y José C. Paz), Chivilcoy y Campana y en 1975 en Nueve de Julio. En todos esos lugares dimos durante los años 74 y el 75 solamente el CEG, pero a partir del 75 esos Centros comenzaron a pedir que se les dictase el Ciclo Básico de las carreras. Mignone concedió esa posibilidad para las carreras que no requerían laboratorio, comenzando por la carrera de Administración de Empresas. A partir del segundo año los estudiantes debían venir a cursar a la sede de Luján. Se decía que los alumnos no iban a la Universidad, sino que la Universidad iba a los alumnos.
Cuando Alberto Jech presentó su renuncia Mignone nos convocó a todos los docentes pidiendo que le propusiéramos una terna para elegir al reemplazante. Así se hizo. Preguntó el rector quién había recibido más votos y a ese designó, fue al profesor de educación Edelviles Cañones. Mignone respetaba todas las opiniones y gobernaba tratando de hacer lo que la mayoría deseaba. Había claras diferencias y se discutía. Mignone nos decía que hiciéramos la catarsis. En general había armonía y se respetaban las reglas del juego.
La investigación
A fines de 1973 Mignone designó al sociólogo Duilio Biancucci como director del Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias, se trataba de un cura salesiano que tenía una importante trayectoria académica. En los primeros años no había laboratorios adecuados en el edificio de la Hostería, ni equipamientos como para hacer investigación en ciencias básicas ni aplicadas, sólo podría intentarse hacer investigación en el área de las ciencias sociales, particularmente en los temas de educación y de historia. Los docentes -que éramos en gran parte del CEG- poco tiempo podíamos dedicar a la investigación además de dar clases en cuatro ciudades en tres y hasta cuatro turnos diarios.
No obstante esas carencias, la UNLu obtuvo en 1977 su primera beca de investigación de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires en el área de las Ciencias Básicas; fue para la licenciada Laura Fichera que había ingresado como docente de ecología y fue dirigida en esa beca por el doctor Alfredo Salibián, quien a su vez ingresó en la Carrera del Investigador de la CIC con lugar de trabajo en la UNLu. Por mi parte estaba realizando un estudio en el embalse del río Luján en el dique El Timón de la localidad de Jáuregui, tomando muestras antes y después del vertido de una importante fuente de contaminación al tiempo que redactaba mi tesis doctoral. Las muestras del río Luján las analizaba en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata, donde disponía del instrumental de laboratorio necesario. El profesor de física, Alberto Jech en colaboración con el profesor de suelos, el Dr. Ing. Agr. René Benavides, estaban ensayando un nuevo método para determinar la humedad de los suelos con el uso de una sonda de neutrones. Otros investigaban para hacer más eficientes las técnicas de secado de frutas mediante la energía solar. Y muchas otras investigaciones que se estaban desarrollando en nuestra universidad, entre las que estaban las de historia, las de minoridad y familia y las de educación, fueron interrumpidas con la clausura de 1979.
Los alumnos y el ingreso
En el año1977, ya en dictadura, el ingreso de los estudiantes a las universidades nacionales fue con examen y para todas las carreras había cupos. Ese año ingresaron a la UNLu sólo 150 estudiantes contra 888 del año anterior. En el año 1978 el ingreso subió a 270 y en el 1979 volvió a bajar a 249. Según el censo de 1978, ese año existían 1626 alumnos activos, sobre un total estimado de 2000. Dos cifras para tener en cuenta: el 65% de los alumnos trabajaba y el 30% eran casados.
La mayoría de los estudiantes procedía de los partidos de crecimiento intensivo del oeste del gran Buenos Aires, ciudad de Luján y partidos del centro y noroeste de la Provincia de Buenos Aires. También existían algunos alumnos extranjeros, especialmente becados para estudiar en la UNLu.
El golpe de estado. Los militares asumen el gobierno
En la mañana del 24 de marzo del 76 llegué a Luján con mis colaboradoras de Ecología, Laura Fichera y Silvia Pezzani para el curso de Pedagogía Universitaria que organizaba el DOE, y el director Carlos Cuidet nos dijo que no habría actividades porque las Fuerzas Armadas ya estaban tomando el gobierno en todo el país.
Mignone esa noche, con la ayuda de su secretaria, quemó los antecedentes de los aspirantes a docentes que yo y otros profesores habíamos propuesto para que fueran designados y que aún no estaban con el trámite en la Oficina de Personal. Después Mignone presentó al ministro de Educación y Cultura su renuncia al cargo de rector.
El Teniente Coronel Maríncola primero y el Mayor Tommasi algunas semanas después, fueron los interventores militares a cargo de la UNLu, el profesor Edelviles Cañones que era el Secretario Académico de Mignone continuó en ese cargo. Algunos docentes fueron suspendidos en sus cargos mientras eran investigados por los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas: estaban en esa lista casi todos los que comenzaron en 1973 porque habían firmado una declaración cuando el 22 de agosto se cumplió un año de la "masacre de Trelew". Yo no la firmé porque ese día no estaba en Luján, hacía una semana que había sido designado sólo con dedicación semiexclusiva.
Otros docentes fueron echados de la universidad por orden que a los interventores les llegaba "desde arriba", se les aplicaría la ley de seguridad del estado. Debieron descargar las acusaciones que pesaba sobre ellos. Hicieron el descargo y se los declaró prescindibles, algo que era mucho menos grave que la ley de seguridad del estado.
A Celia Bulit (JTP de ecología) la amenazó de muerte la triple A y el 16 de mayo tomó el avión para su exilio en México, por ella y en el Aeropuerto de Ezeiza me entero que el 14 de mayo secuestraron a Mónica Mignone, María Marta Vázquez de Lugones (docentes del DOE) y a César Lugones (JTP de ecología), el marido de María Marta, de sus domicilios y habrían sido llevados a la ESMA. Yo daba clases con César en el Centro Regional de General Sarmiento, en José C. Paz, y para no viajar hasta La Plata cuando se nos hacía muy tarde solía quedarme a dormir en el departamento de César y María Marta; esa noche no me quedé. Pasados los años y ya en democracia Mignone recibió del capitán Silingo, un arrepentido de arrojar gente viva al mar, quien le informó que de Mónica y Cesar no sabía nada, pero que María Marta fue retenida hasta febrero del 77, fecha en que de ella habría nacido un varón y que después la arrojaron al mar en uno de los vuelos de la muerte. A ese nieto aún lo busca Martha Vázquez, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, línea fundadora.
Los atentados a los domicilios de docentes y no docentes y el temor
A la jefa de prensa de la universidad, señora María Elsa Gass de Castro, le hicieron estallar una bomba en la casa; su marido el abogado Castro también era profesor en la universidad y debieron exiliarse; al profesor del departamento de Política Social, el abogado Pérez Urbizu, le dinamitaron y destruyeron la casa que tenía en el barrio San Antonio. Otros fueron secuestrados, interrogados bajo tortura y liberados; debieron dejar la universidad para no correr más riesgos.
El año 1976 fue el de mayor número de alumnos inscriptos en primer año hasta esa fecha, alrededor de 600, en toda la universidad. A mi me tocó dar clases en Luján y en el Centro General Sarmiento. Las clases comenzaron a mediados de abril. A los estudiantes del turno mañana de Luján les dimos clases en un pobre galpón del Instituto Alvear, donde ahora está el bar, entre las vías del tren y la oficina de alumnos.
Recuerdo muy claro que la tensión que se vivía en el país y la que vivía yo después del secuestro de César, María Marta y Mónica afectaba mi relación con los estudiantes. Después del primer parcial, aunque era una comisión de buen nivel, como el resultado de las calificaciones no fue lo que yo podía esperar, les pedí que cada grupo analizara las causas del bajo rendimiento y que después un vocero de cada grupo expusiera las conclusiones. Todos lo hicieron pero las conclusiones no conformaban, algo no se decía. Entonces el estudiante Aníbal Pérez se puso de pié y dijo cual era el problema: yo les hablaba de la necesidad de dialogar, de plantear dudas, preguntas, hacer críticas para tener una buena relación docente-alumno pero les ponía tal distancia, yo estaba tan serio que nadie se animaba. El aplauso que siguió a las palabras de Aníbal fue contundente, entonces comprendí y -aunque difícilmente yo haya podido cambiar- la relación cambió, mejoró mucho.
Designan rector al ingeniero Gerardo Amado
Después de la ocupación del rectorado por los dos militares Maríncola y Tommasi el ministro Bruera convocó al Ing. Pedro Barnech, lujanense que integró desde el comienzo la comisión pro universidad, para ofrecerle el cargo de rector de la UNLu. Barnech peguntó si estaba en los planes del gobierno cerrar o modificar en algo el proyecto de la UNLu, ante la respuesta negativa dijo que entonces no aceptaba el cargo, puesto que sólo lo hubiese aceptado para defender la universidad e impedir su cierre o transformación. Luego el ministro le ofreció el rectorado al ingeniero Gerardo Amado quien lo aceptó ante la ratificación de que la universidad podría seguir desarrollándose con el proyecto en marcha; asumió el cargo en el mes de septiembre de 1976. Aunque Amado no era profesor universitario estaba consustanciado con el proyecto original de la UNLu, como que había sido el secretario de la comisión pro universidad, y durante su gestión como rector pudimos seguir desarrollando aquel proyecto, aunque dentro del clima y las limitaciones impuestas por el gobierno de la dictadura.
El campus de la universidad.
La comisión pro universidad pensó que el Instituto Ángel T. de Alvear, que dependía del Ministerio de Bienestar Social podría ser el lugar más adecuado para los fines de la universidad a crearse. Ese Instituto, que tenía 400 hectáreas y excelentes construcciones con 6000 metros cuadrados cubiertos, albergaba a menores que provenían de familias de extrema pobreza o que no tenían familia. Y si fuese anexado a la universidad podría llegar a ser un establecimiento modelo para contribuir al estudio de los problemas de la minoridad. Así fue que pidieron una entrevista con el Ministro de Bienestar Social que por entonces era Francisco Manrique, un militar retirado que tenía una fuerte vocación política. Tan clara y convincente fue la presentación que hicieron los que fueron en representación de la Comisión que se comprometió a cederlo a la universidad y además tras conocer y escuchar de la señora Ruth Monjardín los argumentos a favor de que los menores debían ser atendidos por los especialistas que la UNLu podría formar, creó la Secretaría del Menor y la Familia y nombró en ese cargo a la misma Ruth Monjardín. La Secretaría sigue existiendo pasados ya treinta y seis años pero el Instituto no ha sido posible transferirlo totalmente a la UNLu aunque el decreto-ley de creación lo estableció y fue ratificado por la ley de reapertura. En el año 1977 durante la gestión del rector Gerardo Amado se acordó que la universidad recibiría 250 Has., y así fue.
Anteriormente, en el año 1974 Mignone después de hacer muchas gestiones ante el ministerio de Bienestar Social sólo había logrado que nos diesen el triángulo de cuatro hectáreas que quedaría separado cuando se construyese la autopista a Mercedes, proyectada en la década de 1960. Mignone no dudó y tomó posesión de ese predio y comenzó a proyectar y realizar construcciones. Recuerdo que fui a ver los postes pintados de rojo del alambrado del campo que está sobre la calle Negri y que marcaban el trazado de la autopista. Cuarenta años después de proyectada ahí está la autopista construyéndose.
El comienzo de la clausura
En abril del 79 todos los rectores del país debían ser renovados de acuerdo a la ley y todos lo fueron, menos el ingeniero Amado de la UNLu que no recibió explicación y esa situación provocó su renuncia. A partir de entonces fue designado a cargo del rectorado un delegado del ministro de Educación, un tal Dr. Paine, que trajo como secretario académico al doctor Gómez Poviña quien debía hacer un informe sobre la calidad de la Universidad. Al concluir el año, en el mes de diciembre Gómez Poviña hizo un informe favorable a la continuidad de nuestra Casa. El informe no fue tenido en cuenta y Gómez Poviña debió renunciar.
El jueves 20 de diciembre de 1979, justo siete años después de la creación, bajo los plátanos en la calle desde la que se ingresa al área del rectorado, escuchamos el discurso del ministro de Educación y Cultura, Juan Rafael Llerena Amadeo, por la radio de mi coche (un viejo Ford Fairlane blanco) con las puertas abiertas y a todo volumen. Los estudiantes lloraban de la indignación: durante 40 minutos por la red nacional de radio y televisión el ministro mintió acerca de la calidad de la UNLu.
Los motivos que se invocaron en ese discurso fueron, entre otros, que la universidad no tenía laboratorios ni aulas adecuados, que los profesores no tenían buen nivel académico y que las clases estaban a cargo de alumnos. Recuerdo que cuando el ministro -sin aviso- visitó la UNLu en febrero del 79, se estaba dando clase de química para el curso de ingreso y una ayudante alumna explicaba un trabajo práctico. El ministro expresó su asombro como si desconociera que en todas las universidades existe esa categoría de docentes.
Quienes estábamos ese día en la universidad, alumnos, profesores y no docentes escuchábamos indignados como se mentía a toda la nación: el laboratorio central, que hoy existe, en 2007, es el que estaba en aquel momento, las aulas eran iguales que las que hoy tenemos, pero naturalmente menos. En cuanto al nivel académico de los profesores, si bien con el cierre todos fuimos separados de nuestros cargos, a una buena parte se lo contrató al poco tiempo en otras universidades nacionales ¿como pudo ser posible si el nivel académico era tan bajo? Una estudiante abrazando al profesor Jaime de la Plaza le dijo que ahora entendía por qué había jóvenes que eran capaces de morir por luchar contra el gobierno.
Jaime de la Plaza fue a pedirle explicaciones al Jefe de la Casa Militar, el General Colombo, con quien tenía conocidos comunes. Le dijo Colombo que no era tanto que en la UNLu hubiese docentes marxistas sino que la universidad era marxista…
A partir del 20 de diciembre la universidad pasó a estar "tomada" por los que la integrábamos. Allí pasábamos los días y algunos hasta las noches. Hablábamos sobre cómo organizarnos para resistir. Con quiénes de los medios de prensa contactarnos. Preparamos y difundimos una invitación para que todos visitaran la universidad y viesen que el ministro había mentido. Aún conservo y anda muy bien el viejo aparato de teléfono (le dieron de baja en el 84 y lo tiraron a la basura) desde el cual llamábamos sin limitaciones a los diarios y revistas con la esperanza de que nos atendieran. Preparábamos las solicitadas intercambiando opiniones sobre qué poner y cómo. Recuerdo que en un párrafo de una solicitada que publicamos en enero del 80 alguien dictó "la dialéctica del Ministro" y el profesor Mario Camaly, de filosofía, corrigió: "la retórica".
El silencio de las otras universidades
Frente al anuncio del cierre hubo muchas declaraciones de políticos, de artistas y personas relevantes que se le oponían. Pero ninguna Universidad Nacional ni profesores de ellas como tales se pronunciaron sobre el tema. Es más, pienso que el cierre estuvo alentado particularmente por algunos docentes de la facultad de Agronomía y Veterinaria de la UBA, que fue la que se quedó con el botín de guerra: las 250 Has. de campo. Todos los bienes de la disuelta universidad (aulas, laboratorio, biblioteca, campo, equipamiento) pasaron también a distintas dependencias de la UBA.
La consigna fue resistir
Superados los primeros momentos de indignación comenzamos a pensar y actuar para resistir y revertir el anuncio. No se había dicho que ya estaba disuelta por decreto del general Videla, había sido el ministro quien dijo qué se haría con la UNLu y quizá una gran resistencia podría hacer que el ministro fuese desplazado. Lo cierto es que el discurso contra nuestra universidad, contra nosotros, nos había convocado a reunirnos para resistir y cada vez nos sentíamos más unidos, docentes, no docentes, estudiantes, egresados y muchos amigos defensores de la universidad. A partir de ese día nos quedamos todo el día dentro de la universidad; no la habíamos tomado: era nuestra, y el delegado Paine vino sólo un día más y ya no volvió. Participaban también miembros de la universidad de los Centros Regionales. La policía no ingresaba aunque nos sabíamos vigilados permanentemente desde fuera y por momentos también desde dentro. Eran días muy calurosos del verano, y pasamos nochebuena, navidad y fin de año resistiendo, compartiendo nuestro amor por la universidad que habíamos construido y nuestra esperanza por sobrevivir. Todas las decisiones las tomábamos en asambleas que realizábamos los jueves.
Entre otras decisiones se decidió hacer una huelga de hambre en la puerta de la Basílica de Lujàn cuyas autoridades no nos permitieron entrar, y alrededor de cuarenta estudiantes pasaron allí la nochebuena de 1979. El ayuno duró 10 días y se levantó finalmente con una marcha desde la sede de la UNLu hasta la Basílica, mientras los negocios a lo largo de la marcha apagaban sus luces en señal de apoyo. Sabíamos que el jefe del distrito militar Mercedes había recibido orden directa de impedir la marcha. En lugar de eso, trajo a los soldados en camión pero los dejó en la ruta 5, se vistió de civil y fue personalmente a la marcha en la Plaza.
El 26 de diciembre se realizó una manifestación en la Plaza de Mayo de la Capital Federal acompañando a una carta que fue entregada en la Casa de Gobierno de la Nación, dirigida "A su excelencia el señor Presidente de la República Teniente General (R) D. Jorge Rafael Videla" y firmada por siete alumnos de las siete carreras de la Universidad. Los participantes -estudiantes, docentes, no docentes y miembros de la comisión pro universidad- tenían detallado el accionar que debían seguir en la Plaza: cantar el himno nacional, y de viva voz pedir: Videla al balcón, Generales a Luján, Almirantes a Luján, Brigadieres a Luján: que conozcan la verdad. Ese fue un hecho riesgoso y los manifestantes llevaban instrucciones para la eventualidad de que fuesen reprimidos por el gobierno; tenían el nombre y la dirección de abogados a los cuales debían recurrir en caso de que alguno fuese tomado preso. Esta manifestación en Plaza de Mayo fue reportada por la prensa escrita dentro y fuera del país: no era para menos, después de las de las Madres de la Plaza de Mayo, fue probablemente la primera expresión política multitudinaria realizada en ese lugar contra la dictadura gobernante. Pero en todas las manifestaciones de protesta contra el cierre se cuidó mucho que había que resistir pero sin llegar a agredir.
Esa resistencia nos marcó el camino: más tarde o más temprano la reabriríamos.
El 13 de febrero de 1980 con la firma de los profesores C.Cuidet, P. Hernández, A. Jech, J. Olave, Oscar Peña y María I. Soules se presentó un informe de 186 páginas a la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL) que tenía el gobierno nacional. En ese informe se detallaba todo lo realizado por la UNLu desde su creación, sus docentes, carreras, estudiantes, presupuesto, infraestructura, etc. Al parecer, los miembros de la CAL aprobaron ese informe. Ya era tarde, la decisión estaba tomada. Los miembros de la CAL fueron reemplazados y Videla firmó el decreto-ley de cierre el 23 de ese mes.
Tras el cierre, los alumnos de la UNLu, que eran alrededor de 2000, tendrían que continuar sus estudios en las universidades donde hubiesen carreras como las que aquí había, algo muy difícil porque la mayoría de las nuestras carreras eran nuevas o con planes diferentes. A partir de marzo cada estudiante y cada docente debieron emprender el camino hacia otra universidad o a buscar cualquier trabajo, salvo los estudiantes y algunos docentes de Ingeniería en Alimentos, carrera que aquí en Luján quedo en ese tiempo a cargo de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. Hoy dice el Ingeniero Agrónomo Dr. Carlos Coviella, profesor adjunto de ecología, que ingresó a estudiar en la UNLu en el 77 "El cierre de la UNLu tuvo un dramático efecto en quienes éramos alumnos de las diversas carreras. Nos pasaron a la UBA de manera compulsiva y debimos anotarnos en turnos especiales. A algunos los anotaron en carreras afines, tales como a los alumnos de Minoridad y Familia que fueron anotados en la de Asistente Social. A los que fuimos a Agronomía de Buenos Aires, nos tocó anotarnos en una fecha especial, en la cual la policía estuvo presente para asegurar que no haríamos problemas. Nos dieron cursos separados de los alumnos "normales" y en cada momento sentíamos discriminación. A los que se recibieron durante ese periodo, se les dio un titulo diferente, que decía que se habían recibido de acuerdo a los planes de la ex-Universidad Nacional de Luján, era de tamaño mas pequeño, el papel era de calidad diferente y no tenía el sello de agua de la UBA."
La última reunión en la universidad antes de la diáspora
Como ya indiqué el 23 de febrero de 1980 el presidente de facto Jorge R. Videla firmó el decreto-ley que eliminaba nuestra Casa. Por esos días, los integrantes de la Universidad que pudimos nos reunimos en asamblea de lo que constituíamos y llamábamos "la comunidad universitaria de Luján". El encuentro fue en el aula de Física, contiguo al Laboratorio central. El último en hablar fue Alberto Jech, hasta entonces profesor titular de física. Y Jech, que había integrado la Comisión Pro Universidad Nacional de Luján, propuso con firmeza que en adelante teníamos que constituir la comisión pro-reapertura de la Universidad.
Las verdaderas causas del cierre
Las causas no dichas del cierre tenían que ver con el plan económico de desindustralizar al país y con una decisión política de abortar un modelo educativo que no coincidía con el pensamiento político represor del gobierno nacional. En Luján se había proyectado y ejecutado la primera universidad que producía ingenieros para dar más valor a nuestros productos alimenticios. Pero eran tiempos en se había abierto la importación de alimentos con un dólar subvaluado y se volvía a exportar ganado en pié. Una universidad que ofreciendo varios horarios para cursar facilitaba el estudio a gente pobre que debía trabajar para poder estudiar. Una universidad que innovaba en el tema de la educación a distancia, ahora utilizado cada vez más y en mayor cantidad de áreas por casi todas las universidades y que aún se sigue expandiendo. Una universidad que ofrecía carreras cortas de un año y medio, como las de práctico universitario. Una universidad que mantenía una intensa relación con el medio social, con los municipios, con las organizaciones sociales e indagaba cuáles eran las necesidades que ella podría atender. Y mucho más.
Una universidad que fue puesta en marcha de acuerdo a como había sido pensada y no cambió sus objetivos como hubiese querido el gobierno nacional. Al decir de Alberto Jech "la Universidad Nacional de Luján no pudo ser doblegada". Había que eliminarla.
Según Mignone –que conocía muy bien el pensamiento y métodos de los militares- existía una orden no escrita de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas que tanto Videla como Llerena acataban. Estaban obligados a ejecutarla sin dar a conocer los motivos. Había otras universidades que probablemente también hubiesen sido cerradas, pero la movilización y la resistencia que produjo el anuncio del cierre de la de Luján las salvó de esa suerte.
Las gestiones por la reapertura
Durante el año 1980 el ingeniero Gerardo Amado, que había sido miembro de la Comisión Pro Universidad y su rector entre septiembre de 1976 y marzo de 1979, publicó en el periódico de Luján El Civismo una serie de profundas y prolijas notas donde refutaba las "razones" que había dado el gobierno mediante su ministro de educación Llerena Amadeo, y reseñaba los logros alcanzados por la Universidad hasta 1979.
Entre 1980 y 1983 los que podíamos, aquí en Luján, nos convocábamos para reunirnos a veces de noche para comer un asado en el galpón de la fábrica Michelena; otras veces en casa del Ingeniero de la Plaza o, durante la guerra de Malvinas, en casa del Dr. Fliess.
Uno de los momentos que más empuje nos dio fue cuando, a principios de 1983, el periodista Eduardo Aliberti, en su programa de los sábados en radio Continental, dedicó un espacio muy importante al tema mediante una comunicación telefónica con Jaime de la Plaza. En ella, de la Plaza pudo explayarse sobre lo que había sido el proyecto de la UNLu y las mentiras que se usaron para abortar una experiencia innovadora en el sistema universitario argentino. Yo estaba en medio del campo a 500 Km. de Luján y -por casualidad- con la radio encendida pude escucharlo: la música que Alberti puso como cortina de fondo fue la canción de Víctor Heredia Informe de Situación...
Después Jaime de la Plaza redactó una invitación que enviamos a todos los integrantes de la comunidad universitaria de Luján. Yo conseguí de Roque Albornoz, jefe de la oficina de Personal que había tenido la UNLu, los nombres y la dirección de todos los docentes que estaban en la Universidad en el momento del cierre, y en casa del Dr. Alfredo Salibián en Capital Federal hicimos los sobres que llevaban la invitación escrita por Jaime. Comenzamos a realizar las reuniones en Luján en el piso alto de la Confitería El Águila.
En la confitería El Águila se realizaron cuatro reuniones -en mayo, julio, septiembre y noviembre- de las que se tomaron actas y se registraron los asistentes. Se eligió y constituyó la comisión encargada de hacer las gestiones en el poder ejecutivo y en el poder legislativo. La Comisión fue presidida por Jaime de la Plaza, yo como vicepresidente y el egresado de la UNLu-UBA el Ing. Agr. Claudio Romagnoli, como secretario de actas. Se formaron subcomisiones para hacer gestiones ante los candidatos a legisladores nacionales.
Mientras tanto el Gobierno Nacional convocó a elecciones generales para el mes de octubre. Y miembros de la Comunidad de la exUNLu realizaron gestiones con los partidos políticos para pedir que en su plataforma incluyesen la reapertura de la UNLu.
Ya elegido el gobierno nacional que encabezaba el Dr. Raúl Alfonsín, se intensificaron las reuniones en Capital Federal con quienes serían legisladores y miembros del Poder Ejecutivo. Recuerdo una reunión con quien sería el Ministro de Educación, el Dr. Alconada Aramburu y por lo menos dos en el Congreso Nacional: una con el Dr. Marcelo Stubrin quien presidiría la Comisión de Educación y otra con el Dr. Rabanal quien presidiría la de Hacienda y Finanzas. Otras reuniones fueron con los jefes de bloques del justicialismo y de los radicales. En esas reuniones recuerdo que de Luján participábamos miembros de los tres claustros: los ex alumnos Carlos Coviella, Aníbal Pérez, Eugenio De Lunardo, los no docentes Juan Carlos Forte y el contador Camacho, los ex docentes Harald Moser, Susana Muraro, Lidia Wouters y yo. Por su parte miembros de la Comisión Pro Universidad Nacional de Luján también realizaron encuentros, por lo menos con el Dr. Alconada Aramburu.
Hacía meses que estábamos preparando el anteproyecto de ley. Participamos en ese trabajo el Ing. Gerardo Amado, el abogado Oscar Peña, el abogado Ricardo Deveaux, el Lic. Pedro Hernández, Jaime de la Plaza y yo, que también me encargaba de llevar a unos y a otros el anteproyecto a medida que se iba armando.
Y llegó el día sábado 10 de diciembre de 1983. El día anterior el futuro Ministro de Educación llamó por teléfono al Ing. Jaime de la Plaza pidiendo que el día lunes 12 presentásemos en el Ministerio el anteproyecto de ley de reapertura. Así lo hicimos. El domingo nos reunimos en mi casa con Jaime de la Plaza y el Ingeniero Jorge Miraco para armar las carpetas. El lunes 12 de diciembre a las 8 de la mañana estábamos entregando al ministro la carpeta que incluía el anteproyecto de ley de reapertura y el cálculo de presupuesto para el año 1984. Fuimos Carlos Coviella, Susana Muraro, Lidia Wouters y yo.
El Ministro elevó al presidente Alfonsín el proyecto sin cambios, quien lo envió al Congreso Nacional que en sesión extraordinaria aprobó la ley de reapertura de la Universidad Nacional de Luján el 1° de febrero de 1984.
El Dr. en medicina Enrique Fliess, que fue designado rector normalizador de la Universidad reabierta, me pidió que, como cuando comenzaron las clases en 1973, diese yo la primera. Así fue. Me acompañaron Fliess a mi derecha y Harald Moser a mi izquierda, y dirigiéndome a los estudiantes que ingresaron ese año 1984 les conté del proyecto académico regional singular, de la pedagogía y la didáctica de las carreras en el comienzo de la UNLu en 1973. Reiniciábamos aquel andar en el cual el desafío y el riesgo eran muy grandes, pero eran y siguen siendo los riesgos de la vida y la libertad y no los de la dictadura, la opresión y la muerte.
Postfacio
Cuando a comienzos de 1983, después de 8 años de exilio, el pedagogo Ricardo Nassif -un buen amigo y Maestro- regresó a nuestro país por unos días le conté que con muchos otros estaba yo trabajando para reabrir la Universidad de Luján. Me preguntó para qué queríamos reabrirla y le contesté que queríamos hacerlo porque su cierre había sido una arbitrariedad más de la dictadura. Pero no respondí a la pregunta. Pasados ya 23 años la institución no tiene aún una respuesta propia. Se dijo y acuñó que la reapertura fue un acto de verdadera justicia. Eso sólo refiere a algo que ya pasó. Nada dice del presente ni del futuro.
FIN
Mas tarde supe que así llamaban al jefe de servicios generales.
Mas tarde supe que así llamaban al jefe de servicios generales.
Por su parte Mignone había designado con un cargo de ayudante al licenciado en bioquímica Roberto García para las futuras químicas y me pidió que mientras tanto le diese algún tema para que ayudase en ecología. Le di el tema contaminación ambiental.
Por su parte Mignone había designado con un cargo de ayudante al licenciado en bioquímica Roberto García para las futuras químicas y me pidió que mientras tanto le diese algún tema para que ayudase en ecología. Le di el tema contaminación ambiental.
De aquellos primeros estudiantes son –treinta y cuatro años después- los actuales docentes y no docentes de la UNLu Cristina Serafíni, Silvia Martinelli, Nidia Giordano, Alejandro Roberti, Susana Vidales, Eustaquio Cejas, Roberto Bulacio, Delia Aramburu, Lisandro Viñales, Luisa Coduras, Inés Valle, Susana Zito, Oscar Arla, Hilda Cordone y otros.
De aquellos primeros estudiantes son –treinta y cuatro años después- los actuales docentes y no docentes de la UNLu Cristina Serafíni, Silvia Martinelli, Nidia Giordano, Alejandro Roberti, Susana Vidales, Eustaquio Cejas, Roberto Bulacio, Delia Aramburu, Lisandro Viñales, Luisa Coduras, Inés Valle, Susana Zito, Oscar Arla, Hilda Cordone y otros.
Mignone, E. F. 1992 Universidad Nacional de Luján, Origen y Evolución. Secretaría de bienestar y Extensión Universitaria, Editorial de la Universidad Nacional de Luján, Luján, Argentina.
Mignone, E. F. 1992 Universidad Nacional de Luján, Origen y Evolución. Secretaría de bienestar y Extensión Universitaria, Editorial de la Universidad Nacional de Luján, Luján, Argentina.
José López Rega, un ex policía, era el secretario privado de Perón y el ministro de Bienestar Social de la Nación. Según se dijo fue el fundador de la Alianza Anticomunista Argentina (la triple A) un grupo parapolicial el que se atribuyó centenares de amenazas y asesinatos entre 1973 y 1976.
José López Rega, un ex policía, era el secretario privado de Perón y el ministro de Bienestar Social de la Nación. Según se dijo fue el fundador de la Alianza Anticomunista Argentina (la triple A) un grupo parapolicial el que se atribuyó centenares de amenazas y asesinatos entre 1973 y 1976.
Las grandes universidades existentes como la UBA, Córdoba, La Plata a fines de los años 50 y los 60 se habían constituido en grupos de presión sobre los gobiernos nacionales. Así fue por ejemplo con las marchas, declaraciones públicas y huelgas durante los mandatos de los rectores Risieri Frondizi e Hilario Fernández Long en la UBA, o con "el Cordobazo" en la de Córdoba. Estaba implícito en el proyecto que esas presiones fuesen menos posibles. Por otra parte el plan tenía un enfoque predominantemente economicista y tecnocrático, pero suele suceder que las ideas y proyectos una vez que se ponen en marcha van cambiando el rumbo según quienes lo ejecutan y las circunstancias políticas y sociales. Así pasó con la de Luján.
Las grandes universidades existentes como la UBA, Córdoba, La Plata a fines de los años 50 y los 60 se habían constituido en grupos de presión sobre los gobiernos nacionales. Así fue por ejemplo con las marchas, declaraciones públicas y huelgas durante los mandatos de los rectores Risieri Frondizi e Hilario Fernández Long en la UBA, o con "el Cordobazo" en la de Córdoba. Estaba implícito en el proyecto que esas presiones fuesen menos posibles. Por otra parte el plan tenía un enfoque predominantemente economicista y tecnocrático, pero suele suceder que las ideas y proyectos una vez que se ponen en marcha van cambiando el rumbo según quienes lo ejecutan y las circunstancias políticas y sociales. Así pasó con la de Luján.
Hasta el año 1972 existían en Argentina 9 universidades nacionales: la de Córdoba (1636), la UBA (1821), La Plata (1905), Tucumán (1914), Litoral (1919), Cuyo (1939), del Sur (1955) y Nordeste (1955). Entre el 72 y el 75 se crearon 16 más. En el año 2007 ya existen 39.
Hasta el año 1972 existían en Argentina 9 universidades nacionales: la de Córdoba (1636), la UBA (1821), La Plata (1905), Tucumán (1914), Litoral (1919), Cuyo (1939), del Sur (1955) y Nordeste (1955). Entre el 72 y el 75 se crearon 16 más. En el año 2007 ya existen 39.
Otros que participaron de la Comisión fueron Tomás Arana, Pedro Barnech, Prof. Antonio E. Broggini, Prof. José T. Caceres, Hno. Felipe Fuentes, Lic. Alberto Jech, Sra. Ruth M. de Masci, Dr. Roberto Momo, Dr.Raúl V. Rodríguez, Dr. Mario Sibolich, Ing. Horacio Toccalino, Sr. Darío M. Haurie, Dr. Roberto Ciganda Morere, Prof. Carlos Cuidet, Dr. Antonio Gualdieri, Ing. Carlos A. Mignone, Dr. Carlos Ortiz, Dr. Hugo Pérez y el Ing. Jaime M. de la Plaza.
Otros que participaron de la Comisión fueron Tomás Arana, Pedro Barnech, Prof. Antonio E. Broggini, Prof. José T. Caceres, Hno. Felipe Fuentes, Lic. Alberto Jech, Sra. Ruth M. de Masci, Dr. Roberto Momo, Dr.Raúl V. Rodríguez, Dr. Mario Sibolich, Ing. Horacio Toccalino, Sr. Darío M. Haurie, Dr. Roberto Ciganda Morere, Prof. Carlos Cuidet, Dr. Antonio Gualdieri, Ing. Carlos A. Mignone, Dr. Carlos Ortiz, Dr. Hugo Pérez y el Ing. Jaime M. de la Plaza.
Esa denominación que incluía "de Política", según el Estatuto que en 1976 propuso Mignone indicaba que los departamentos se abocaban a un conjunto de problemas y necesidades sociales identificables desde los cursos posibles de acción política.
Esa denominación que incluía "de Política", según el Estatuto que en 1976 propuso Mignone indicaba que los departamentos se abocaban a un conjunto de problemas y necesidades sociales identificables desde los cursos posibles de acción política.
Un estudio realizado en la asignatura ecología en el año 1974 con 69 casos de estudiantes sin título secundario mostró que en esa asignatura las calificaciones obtenidas en iguales pruebas objetivas no hubo diferencias significativas con las de quienes sí tenían el título secundario -Oviedo de Ignazzi, R. y Salibián, A. 1978. Análisis de una experiencia novedosa en la enseñanza de la ecología, Revista Ecología N°3: 9-17.
Un estudio realizado en la asignatura ecología en el año 1974 con 69 casos de estudiantes sin título secundario mostró que en esa asignatura las calificaciones obtenidas en iguales pruebas objetivas no hubo diferencias significativas con las de quienes sí tenían el título secundario -Oviedo de Ignazzi, R. y Salibián, A. 1978. Análisis de una experiencia novedosa en la enseñanza de la ecología, Revista Ecología N°3: 9-17.
En la UNLu existían 9 alumnos por cada docente, en tanto que el promedio del país era 19, y en la UBA existían 52 alumnos por cada docente; estas cifras indican claramente la vocación de la UNLu por la enseñanza personalizada y por una buena relación entre alumnos y docentes.
En la UNLu existían 9 alumnos por cada docente, en tanto que el promedio del país era 19, y en la UBA existían 52 alumnos por cada docente; estas cifras indican claramente la vocación de la UNLu por la enseñanza personalizada y por una buena relación entre alumnos y docentes.
El rector de la Universidad Nacional de San Luís era el Profesor Mauricio López quien en 1977 fue secuestrado y torturado y asesinado por la dictadura instalada el 1976.
El rector de la Universidad Nacional de San Luís era el Profesor Mauricio López quien en 1977 fue secuestrado y torturado y asesinado por la dictadura instalada el 1976.
En 1976, tras el golpe de estado, recibió amenazas y debió partir al exilio en Alemania.
En 1976, tras el golpe de estado, recibió amenazas y debió partir al exilio en Alemania.
Algunas de estas investigaciones fueron publicadas en la Revista de la Universidad Nacional de Luján, números 1 y 2 de los años 1975 y 1979.
Algunas de estas investigaciones fueron publicadas en la Revista de la Universidad Nacional de Luján, números 1 y 2 de los años 1975 y 1979.
Hubo un caso en que llegó la orden pero fue revertida por la que debía ser dejada cesante: Lilián Boiry, quien era profesora adjunta que trabajaba conmigo en ecología. El Teniente Coronel Maríncola le informó que ella de acuerdo a la información que tenía había sido dejada cesante la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA durante la intervención de las universidades dispuesta tras la muerte de Perón y que por los mismos motivos debía cesar también en Luján. Lilián demostró que nunca la habían dejado cesante: trajo la renuncia que había presentado ese año en aquella facultad y la aceptación de la misma y el formal interventor militar, ante la evidencia se disculpó y ella continuó en su cargo
Hubo un caso en que llegó la orden pero fue revertida por la que debía ser dejada cesante: Lilián Boiry, quien era profesora adjunta que trabajaba conmigo en ecología. El Teniente Coronel Maríncola le informó que ella de acuerdo a la información que tenía había sido dejada cesante la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA durante la intervención de las universidades dispuesta tras la muerte de Perón y que por los mismos motivos debía cesar también en Luján. Lilián demostró que nunca la habían dejado cesante: trajo la renuncia que había presentado ese año en aquella facultad y la aceptación de la misma y el formal interventor militar, ante la evidencia se disculpó y ella continuó en su cargo
Hasta ese año no había más edificios en el área donde ahora están los pabellones de aulas, laboratorios y conducción, sólo estaba el chalet donde funciona la oficina de construcciones.
Hasta ese año no había más edificios en el área donde ahora están los pabellones de aulas, laboratorios y conducción, sólo estaba el chalet donde funciona la oficina de construcciones.
fin
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